Copenhague, la felicidad escandinava

Copenhague, la felicidad escandinava

- Es la capital de Dinamarca y cumple a cabalidad con esa cualidad, ya que los visitantes que llegan hasta aquí tienen la dicha de sentir ese hygge (ambiente cálido) que sólo se puede sentir aquí.

Hygge, en danés, es el estado de bienestar total. La palabra que designa a los buenos momentos, al placer de estar en un ambiente agradable, al modo de comportamiento de una sociedad, al equilibrio que se establece entre una ciudad y sus habitantes. Son un término y una sensación tan arraigados en el pueblo danés, que se aplican a los más diversos aspectos de la vida y resulta muy difícil de entender para los extranjeros, pues no se consigue un equivalente igual en otros idiomas. La única manera de experimentarlo uno mismo es viajar a Dinamarca.

La apertura en el año 2000 del puente Øresund, un viaducto que une Copenhague con sus vecinos suecos de Malmö es, tal vez, el fenómeno social más importante que ha sufrido Dinamarca en muchos años. La comunicación establecida entonces iba a permitir la difusión de ese estado de felicidad por su entorno y cultura tan propios del pueblo escandinavo.

En pocos años, Copenhague se convertía en la capital del diseño y la cocina contemporáneos, mientras que las elegantes siluetas de la arquitectura del siglo XVIII que hacen de la ciudad una de las más bellas de Europa, alternan con edificaciones de vanguardia, funcionales y respetuosas con el medioambiente. Cada nueva construcción viene a integrarse en una tradición que tiene su mejor momento en el agradable conjunto de parques y muelles que caracteriza a Copenhague.

Las limpias aguas de la zona marítima parecen ser la respuesta más precisa del hombre ante la naturaleza, del esfuerzo por conseguir su armonía en ella, es decir, de establecer un hygge ante el entorno.

Hay una libertad secreta en el modo de existir escandinavo. Un bienestar que se refleja en cada momento de la ciudad. La enorme sucesión de tiendas y comercios de la calle Strøget, su desfile de músicos y artistas callejeros, las monedas que van cayendo en sus cestos, la entrada a los jardines Tivoli con la ilusión de presenciar la iluminación de sus árboles al atardecer, parecen la escenografía de una escena idílica.

En un mismo espacio, por ejemplo, coexisten los restaurantes más famosos y la montaña rusa más antigua del mundo. Parece magia.

En Vesterbro se encuentra el centro vital de la cultura contemporánea. Antiguo barrio obrero, sus casas se han transformado en célebres madrigueras artísticas, cafés y galerías de arte que dibujan los portales con una nueva imagen. Un diseño libre y armónico que no pretende disentir sino adelantarse en el tiempo.

Se puede pensar en el hygge contemplando el espacio futurista de Karriere. Su creador, Jeppe Hein, ha diseñado un sitio multifuncional que, según la hora del día, se va transformando y ofreciendo una nueva alternativa a sus clientes: exposiciones, cafés o una copa al final de la tarde.

Copenhague es una ciudad acostumbrada a reinventarse y éste es uno de los secretos del hygge, la evolución. Uno de sus símbolos más visitados y célebres a escala mundial es La sirenita. Pero en ese continuo juego tan propio de los daneses, se pensó en una nueva obra, más dinámica o más fiel a los nuevos tiempos. Así nació, como una consecuencia de la transformación de los sentimientos de sus pobladores, La sirenita genéticamente modificada. La nueva escultura parece responder con insolencia a las preguntas más costumbristas y moderadas. Su autor, Bjør Nørgaard, ha encontrado una respuesta precisa para aquellos que prefieren evitar la marejada de turistas que recorren el muelle de Langelinie en busca de la primera de las anfitrionas.

Comprar una tradicional salchicha roja, una pølse, acompañada de una cerveza y luego comerla en el banco de un parque, es un acto sencillo, un acto de complacencia que lleva tras de sí la importancia de los sucesos más simples: uno de los componentes esenciales del hygge.

Llama la atención, al visitar los museos más importantes de Copenhague, el Nacional y el de la Ciudad, con sus reproducciones de la vida vikinga o la atención prestada a la obra de uno de sus filósofos más sobresalientes: Søren Kierkegaard, el modo en que este pueblo ha asimilado sus tradiciones y cultura. Existe algo parecido al orgullo, a la satisfacción por lo que se ha sido, incluso en la derrota. Quizá porque también las derrotas forman parte de nuestros aprendizajes. Tal vez porque de eso se trata constantemente, de aprender.

Y al respecto no hay experiencia más conmovedora del hombre en libertad, que la ciudad libre de Christiania, en el distrito de Christianshavn. Regida por sus propias normas, su hygge tiene un aura especial de la independencia y conmueve. Es emocionante ver el lleno de sus salas de concierto, donde artistas nórdicos actúan casi a diario, el ambiente extrañamente familiar que se percibe al andar por sus calles, el privilegiado entorno natural o la belleza de unas casas construidas por sus propios habitantes. Christiania es, sin más, una ciudad futurista, y sus pobladores aquellos que seremos varias décadas después.

Sede de una las mejores cervezas del mundo, la Carlsberg, Copenhague ha creado un propio rito de satisfacción por la elaboración de esta bebida. Existe un placer en la degustación y el conocimiento de su fabricación, en la cata de las pequeñas producciones artesanales que nos sorprenden mientras recorremos los diferentes barrios de la capital danesa. Destaca entre las múltiples producciones y las grandes marcas, en el barrio de Nørrebro, una pequeña fábrica/restaurante instalada en un edificio de 1862. Su cerveza es excepcional y el trato de los camareros y empleados conserva las maneras más cuidadas y gentiles. Eso se debe a que la cortesía también aparece aquí por ese hygge que lo envuelve todo.

Intentar explicar con palabras pronunciadas en un idioma diferente al danés, resulta complejo y conmovedor al mismo tiempo. Está en la sensación de haber encontrado un sitio donde lo más importante es la armonía, sin que importe la antigüedad, origen o propósito de sus elementos. Es la mezcla entre el clasicismo más refinado y la última creación de las vanguardias. Es la manera de sentir que la cultura y la historia son la esencia de una ciudad y de un país. Es sólo un pensamiento breve y fugaz, como un destello. Y con eso nos basta.

La tranquilidad de Copenhague la podrás complementar con un buen alojamiento, por lo que necesitas un buen hotel. Si vas de viaje a esta ciudad danesa, no olvides visitar Viajacompara.com, en donde encontrarás los mejores hoteles al mejor precio.

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