El romance entre tú y la comida

El romance entre tú y la comida

Por: Indra Zavala (@indradel__) de El Sindicato

 

Va más allá de cenas exóticas y copas de champagne, es placer en el paladar!

¿Cómo sabes que estás comiendo lo correcto?  Si no cierras los ojos y avientas un suspiro al primer bocado entonces no es el platillo de tus sueños. Encontrarlo toma tiempo, primero tu paladar debe ser educado y con esto no me refiero a educación escolar. Si no, a conocer que es lo que le cae bien a tu estómago y qué lo seduce.

Todos, pero todos tenemos la necesidad de comer. Unos comen por comer, unos por glotonería, otros por alimentarse; pero muy pocos comemos con el placer de degustar y saborear,  de conocer más y nuevos sabores, de apreciar los campos y cultivos de nuestra región. A algunos nos gusta y nos mueve el arte gastronómico. A otros simplemente no les importa. A mí me encanta y me mueve en gran manera conocer de dónde vienen mis alimentos.

Lo primero que hago al visitar un nuevo destino es preguntar con la gente local, dónde comen ellos. Después,  es visitar el mercado. He ahí cuando sucede la magia. ¡Y siempre es bella! Es casi imposible para mí, pasar desapercibido el puesto de las frutas y verduras, la tortillería, el pan artesanal y todas esas delicias que mis ojos y olfato van registrando (que por cierto, nunca olvido).

Cuando entro a un restaurante me gusta el contacto personal con los meseros, el ajetreo del restaurante vivo, trato de saludar al chef y darle mis felicitaciones. Eso es algo muy gratificante. Si no eres de esas personas a las que le gusta cocinar, por lo menos hay que aprender a comer.

Es primordial que los ingredientes sean lo más frescos posibles. Ponle singular atención a los colores y texturas, por lo regular la comida habla por sí sola.

Como dije anteriormente yo trato de comer y comprar local. Normalmente es todo más natural y el dinero queda en la economía de la zona, no se va a grandes empresas transnacionales. Cada región tiene lo suyo y es fascinante lo que se puede absorber de una cultura por medio de su gastronomía. Por ejemplo ir a Guadalajara (mi ciudad) y no comerte una torta ahogada es como si no hubieras ido. Me encanta recorrer esos lugarcitos donde todavía se cocina como en antaño; como en la terraza de la Plaza del Expiatorio en Guadalajara o la birria en las 9 esquinas, los agachaditos de Guanajuato rumbo al Cristi rey; los puestos de carretera etc… o ir a Oaxaca y no comerte una Tlayuda, no tiene perdón. La Langosta en Puerto Nuevo, Baja California es casi de ley… bueno la lista es sin fin ¡Ufff! Ya me imagino las maravillas que encontraras en cada destino al que visites. Atrévete a salir de tu zona de confort  y visitar los mercados.  Prueba cosas nuevas.

Mientras escribo esto mi hijo de 16 años, me interrumpió con la cena. Salmón ahumado asado con una salsa de soya al limón y azúcar morena,  sobre una cama de cebolla morada y cilantro al limón. ¡Cielo santo amo su pasión por comer, justo como la mía! Creo que mi labor con él, ya está hecha.

Claramente, yo como por amor a la comida. ¿Y tú?

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