Hiroshima y Nagasaki 72 años después.

Hiroshima y Nagasaki 72 años después.

Japón es uno de los países más visitados en el mundo. De acuerdo al Índice de Competitividad en Viajes y Turismo, se encuentra en el 4° del mundo y es el mejor de Asia. Esto se debe a la riqueza de su cultura; su tradición milenaria atrae a millones de turistas cada año; con el afán de impregnarse un poco de sus tradiciones muy arraigadas a la naturaleza y la espiritualidad. De los muchos sitios turísticos que se encuentran en ese país está Hiroshima; conocida mundialmente por su trágico pasado.

La mañana del 6 de agosto de 1945, la vida cotidiana de esta ciudad se vio interrumpida por la detonación de una bomba de uranio-235 que, con la potencia explosiva de 1600 toneladas de dinamita, arrasó con todo a su paso. Por la pura explosión, se calcula que murieron al instante casi 80,000 personas; esto sin contar la vegetación y fauna que existía ahí; en un radio de 1 km a la redonda, todo fue incinerado por igual pues las bombas nucleares pueden alcanzar hasta los 10 millones de grados Celsius en un instante. Tres días después se detonó una segunda bomba, en Nagasaki. Es curioso saber que esta ciudad no era el blanco elegido; hubo otras dos opciones antes, pero debido a condiciones climatológicas, el piloto del bombardero no pudo acceder a las ciudades de Niigata o Kokura, por lo que se decidió arrojarla sobre Nagasaki. Estas bombas supusieron la rendición incondicional de Japón en su participación en la Segunda Guerra Mundial.

En Hiroshima se encuentra la Cúpula de la Bomba Atómica, nombre con el que sus habitantes designan al antiguo edificio para la Exposición Comercial de la Prefectura de la ciudad, única infraestructura que quedó intacta, a pesar de que se situó a sólo 600 metros de la explosión de Little Boy, nombre con el que se denominó a la bomba. Desde 1996 se considera Patrimonio de la Humanidad y atrae miles de turistas cada año.

Los efectos de estos ataques nucleares se pueden ver aún hoy, aunque ambas ciudades están habitadas hoy y tienen un crecimiento constante, muchos de los supervivientes han presentado malformaciones y cáncer como consecuencia de la exposición a la radiación de las detonaciones. Incluso existe discriminación entre su población; los japoneses adoptaron el término hibakusha, que traducida del japonés significa “persona bombardeada”, para designar a las personas que vivieron tras los ataques. Cabe decir que de los 360,000 hibakusha que viven actualmente, casi todos presentan algún tipo de cáncer.

Sin duda, la cultura japonesa es muy rica y diversa en muchos ámbitos; religión, gastronomía, incluso en el séptimo arte. A 72 años del bombardeo de sus ciudades y a pesar de que fue la primera y última vez que se utilizaron bombas nucleares durante una guerra, no debemos olvidar nunca estos desastres para que nunca más se repitan. Las consecuencias en la sociedad y en el medio ambiente son inimaginables; cuando viajemos a estas maravillosas ciudades, tengamos presente su historia y apreciemos aún más la cultura.

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