Los mercados callejeros de Munich

Los mercados callejeros de Munich

Hay una leyenda que dice que uno puede saber cómo es un pueblo por sus iglesias, sus cementerios y los perros que hay en la calle. En Múnich podríamos simplificarla con una tradición centenaria: los mercaditos callejeros. Al muniqués se lo puede ver como una persona preocupada por tener alimentos frescos. Claro que hace cerveza y pretzels y ha traído al mundo la famosa fiesta del Oktoberfest, pero en el ambiente local hay muchos más sabores y olores que degustar.

Desde principios del siglo XIX había una necesidad de traer comida a esta ciudad en el sur de Alemania. Cuando se terminó de construir la línea de ferrocarril entre Italia y Múnich, por ahí de 1869, comenzaron a llegar vagones de frutas y otros productos. Demasiados. Parecía, dicen los libros, como si se extrajera oro de El Dorado. Pronto se rebasó la capacidad del mercado central de abastos de Múnich y de otro de sus mercados principales, el Viktualienmarkt, lo que llevó a reconfigurar la ciudad para darles más lugar. Múnich estaba engordando. Ya un poco antes, el rey Maximiliano I de Baviera había ordenado la mudanza del Viktualienmarkt a otro sitio por la falta de espacio. Ese mercado se había convertido, desde 1807, en la plaza central de los muniqueses para conseguir productos agrícolas y granos. Y con la invasión de productos provenientes de Italia, se agrandó aún más. Un asilo tuvo que ser derrumbado y una iglesia rediseñada.

Para finales del siglo XIX ya se estaban fundando otros tres mercados, el Elisabethmarkt, el Wiener Markt y el Pasinger Viktualienmarkt. Y ni la Segunda Guerra Mundial fue capaz de hacerlos cenizas porque, después de que fueron bombardeados, se crearon comités para renovarlos inmediatamente. La comida y la gente en las calles primero. Hoy en día, más que mercados callejeros, los mercados muniqueses son parte de la vida diaria. Con puestos fijos que ya no son removibles y en medio de las zonas más turísticas de Múnich, estos mercados traen una variedad inimaginable de colores, sabores y olores a la ciudad. Fuera los estereotipos: Múnich tiene más que salchichas blancas en su menú. Para este verano ya habrá pasado la temporada de espárragos, normalmente en abril, cuando se ven varios puestos con enormes pacas de estas raíces blancas. Pero para agosto todavía hay una serie de festivales con parrilladas al aire libre, y para otoño se viene el festival de las calabazas.

Al caminar entre los puestos del Viktualienmarkt, por un lado se pueden ver los puestos de quesos, los de vino y pescados, o más en las orillas los de carne de todo tipo de la región, incluso la de caballo para aquellos que gustan de una carne con sabor más intenso. Puestos de jugos frescos (en Alemania el jugo fresco ya es un lujo), los de flores y algunos de chiles tan exóticos como el habanero mexicano (vendido como “chile flor”, Blumenchili, quizá por su apariencia). Y ya ni hablar de los puestos de pan, que son una oda a la manufactura artesanal. Es aquí, en el Viktualienmarkt, donde se está marcando también la tendencia de los productos orgánicos. Ahora que están los tiempos de producir con menos contaminantes y de manera más natural, en Alemania hay una tradición cada vez más fuerte de marcar las cosas como “Bio”, es decir, como producto orgánico. Múnich está a la cabeza y el pan orgánico de granos es una de sus especialidades. Quizá por eso al Viktualienmarkttambién se le conoce como el mercado más fino de Alemania. Pero uno no tiene que ser amante de la comida para darse una vuelta por los mercados muniqueses. Pueden ser tan sólo una excusa para hacer una parada para degustar algo mientras se visita el resto de la ciudad, los monumentos que se encuentran justo a los alrededores de cada mercado, como la Marienplatz, donde está el ayuntamiento con sus juegos de campanas, la medieval Puerta de Istar, el Museo de Historia Alemana o el barrio bohemio de Schwabing. Y el clima no es un impedimento para los mercaditos porque para la navidad llegan los bazares navideños con varias artesanías, adornos, comida dulce como galletas y pasteles.

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