Ocho cosas que quizás no sabías (y te encantarán) de Quebec

Ocho cosas que quizás no sabías (y te encantarán) de Quebec

Por: Esther Díaz   http://periodismoviajero.tumblr.com

Foto Portadilla: Roberto Pedraza

¿Listo para un poco de adrenalina?

A 20 metros sobre el suelo, sentado sobre una bicicleta que recorre el dosel del bosque, todo se ve desde otra perspectiva. Y es que en Quebec existe una de las dos bicicletas voladoras del mundo. Se trata de un recorrido circular de un kilómetro que se completa en alrededor de 45 minutos. La idea es pedalear lo más lento posible para descubrir las formas de los abetos y los maples, escuchar el viento desde las alturas y divisar el horizonte desde esta posición privilegiada. “Quédate quieto al menos durante 25 minutos”, aconseja el instructor. De mayo a noviembre, esta increíble atracción está abierta en Au Diable Vert, una estación invernal donde, además, podrás dormir en casas de madera construidas sobre los árboles. Y, dependiendo de la temporada del año, esquiar, hacer kayak o senderismo.

Entre ballenas, belugas y marsopas

Aunque México es un lugar ideal para ver ballenas, Canadá tampoco se queda corto. De mayo a octubre, 13 tipos de cetáceos llegan al Parque Nacional del Fiordo de Saguenay para alimentarse. Entre ellos, el rorcual común, el pequeño rorcual, la marsopa, la beluga y la foca gris son los que más se dejan ver si decides tomar un recorrido de dos horas en una zodiac. Además, este parque es ideal para los amantes del senderismo (hay 100 kilómetros de rutas) y la bicicleta. Entre el lago Saint Jean y el fiordo navegable más al sur de América del Norte hay 600 kilómetros de caminos para pedalear. Aprovecha también los meses de septiembre y octubre para participar con expertos en actividades de monitoreo de aves. La zona de Tadoussac es un sitio perfecto para esto, pues es uno de los lugares donde las aves migratorias hacen una parada para continuar su migración invernal hacia el sur.

Foto: Roberto Pedraza

Foto: Roberto Pedraza

¡Ups! Se me atravesó un alce

Burros, vacas y, con un poco de suerte, venados cola blanca. Esos son los animales que, por el momento, se me han cruzado en las carreteras secundarias en México. Pero, ¿un alce? Se antoja casi de película. Sin embargo, dada la baja densidad de población de la región y el buen estado de conservación de sus parques naturales, aquí habitan estos mamíferos de cornamenta y presencia imponentes. Si vas a rentar un auto para tus vacaciones, simplemente maneja con precaución. Con un poco de suerte podrás ver a un animal que en nuestro país no existe.

Foto: Esther Díaz

Foto: Esther Díaz

 Un tren de lujo con parada estelar

140 kilómetros separan a la ciudad de Quebec y La Malbaie. Nuestra recomendación es que lo recorras en tren, que discurre paralelo al gigantesco río San Lorenzo, y dediques una parada especial al pintoresco pueblo de Baie Saint. Con la concentración más alta de galerías de arte en Canadá por metro cuadrado (además de unas 85 casas coloniales), Baie Saint Paul es considerada la capital cultural del país. De hecho, el mundialmente conocido Circo del Sol comenzó en 1980 como un circo itinerante llamado Les Échassiers (Los Zancudos) que salió de esta comunidad. El tren es una iniciativa de Daniel Gauthier, cofundador de este circo. Aquí también hay un museo de arte contemporáneo que cuenta con exposiciones nacionales e internacionales durante todo el año.

Si decides quedarte a dormir a en esta preciosa villa, echa un vistazo al Hotel La Ferme. Abrió en 2012 y ya entonces fue designado como el hotel con el diseño interior más bonito del mundo por parte del prestigioso Retail and Leisure Interiors Awards. Entonces, los jueces destacaron el hecho de que los artesanos locales hubieran sido incluidos en la decoración y mobiliario del lugar. Además, valoraron que la vocación agrícola del lugar –en sus orígenes, este terreno fue una granja que tenía el edificio de madera más grande de Canadá- haya continuado hoy en día, pues el hotel está rodeado por huertos en los que se cultiva gran parte de las hortalizas que se utilizan en su restaurante.

Foto: Alain Blanchette

Foto: Alain Blanchette

 

Mucho más que hamburguesas y pizza

La influencia francesa de la región se pone de manifiesto en algo tan fundamental como la buena comida. Aquí no encontrarás un índice de sobrepeso y obesidad tan elevado como en Estados Unidos y las hamburguesas no invadirán los menús de los restaurantes. En cambio, podrás deleitarte con deliciosos salmones, aceite de olivo, panes de varios granos y postres caseros elaborados a base de miel de maple y manzana. A tu regreso de Quebec quizás tengas que hacer dieta, pero será por toda la buena comida que has consumido. Y es que, además de rico, en muchos lugares se fomenta el consumo de productos locales y orgánicos.

Foto: Esther Díaz

Foto: Esther Díaz

 

Bebidas con ingenio

De tradición cervecera, no es raro encontrar microcervecerías casi en cada pueblo. Claras, oscuras, de sabores fuertes o afrutados, el rango de elección suele ser bastante variado.Pero lo que quizás no sepas es que en Quebec se produce el único vino de jitomate del mundo. Sí, has leído bien. Los tres tipos de vino blanco que se embotellan bajo el nombre de Omerto son sabrosos, no saben a jitomate y tienen certificación orgánica. Para cerrar con broche de oro el elenco de bebidas están la sidra de hielo de Saragnat, una invención orgánica de Christian Barthomeuf, y la Face Cachée de la Pomme (el lado oculto de la manzana), más comercial pero también muy sabrosa. No te olvides tampoco del vino de hielo de Marathonien. A 20 grados bajo cero, toma hasta una hora tener la primera gota de este exquisito elixir.

Foto: Roberto Pedraza

Foto: Roberto Pedraza

 

Mete en la maleta el diccionario de francés

En algunas zonas de Quebec son menos bilingües de lo que uno pensaría. Aquí, el francés con pronunciación bastante diferente a la europea es el idioma predominante. Si quieres practicar tu don de lenguas, los quebequenses estarán más que felices de escucharte y ayudarte. Pero si lo tuyo no son los idiomas, no desesperes. El inglés sigue siendo la lengua universal.

Foto: Roberto Pedraza

Foto: Roberto Pedraza

 

Siempre listos para sonreír

La amabilidad de los habitantes de esta región no se limita a hacerte sentir que aún recuerdas algo del francés que aprendiste en la escuela. Con nueve millones de visitantes al año, los quebequenses saben cómo ser un pueblo muy hospitalario. En cuanto te encuentres en la campiña notarás que el tiempo transcurre más despacio. En algunos hoteles, incluso, te invitarán a “bajarle a las revoluciones” y aprovechar el día que tienes por delante. Ellos se encargarán de que tu disfrute esté garantizado.

Foto: Roberto Pedraza

Foto: Roberto Pedraza

 

Si quieres saber más acerca de los fotógrafos y autores:

http://sierragordasilvestre.photoshelter.com

http://periodismoviajero.tumblr.com

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