Santa Cruz de Tenerife, ciudad de contrastes

Santa Cruz de Tenerife, ciudad de contrastes

Hay ciudades que te dan y ciudades que te quitan. Santa Cruz es de las que te dan, como dice el refrán popular, una de cal y otra de arena. Y luego te las quita, te las cobra todas juntas cuando te vas. Llegas, la amas y la extrañas antes de partir. Capital de la mayor de las siete islas del archipiélago canario y situada a unos 200 kilómetros de la costa occidental del norte de África, Santa Cruz de Tenerife es una ciudad distinta. Con más de 225.000 habitantes y 58 kilómetros de costa, esta ciudad tinerfeña ha desarrollado una personalidad propia.

Tierra de mujeres hermosas, dragos milenarios y playas de arena negra. Es una ciudad de contrastes, mezcla de modernidad y tradición al más puro estilo canario. Un lugar en el que soplan los vientos alisos y puedes ver las cuatro estaciones del año en un mismo día: puede estar seco en un punto de la ciudad mientras llueve en el otro extremo de la isla. Además, los santacruceros (llamados coloquialmente chicharreros) tienen un acento inconfundible y encantador con el que dicen cosas como guagua, papa, bezo o millo, en lugar de autobús, patata, labio o maíz. Es, sin lugar a dudas, una ciudad auténtica, llena de vida; un lugar turístico, pero que sabe a casa.

Una ciudad, mil posibilidades

Desde antes de conocerla, tenía con Santa Cruz de Tenerife una relación sin sentido de amor-odio. No era para menos: se había llevado a mi hermano mayor. Por eso, la primera vez que visité la isla fue en uno de esos viajes familiares que uno afronta con verdadero pavor y que luego recuerda con ternura irrepetible. Fuimos todos: padres, tíos y primos a ver al hijo pródigo que se había ido de casa y que, nada tonto, había elegido Santa Cruz de Tenerife como lugar de residencia. Corría el año 1998. Aunque la ciudad contaba ya con unos cuantos siglos a sus espaldas. Cuenta la historia que antes de la llegada de los conquistadores castellanos, Santa Cruz era una zona de vegetación salvaje perteneciente al Reino de Anaga, y que durante años hubo intentos de saqueo y de capturar esclavos, pero no fue hasta el 3 de mayo de 1494, cuando Alonso Fernández de Lugo desembarcó con sus tropas en la playa de Añazo y celebró la primera misa católica en este lugar, plantando como colofón una cruz de madera que posteriormente daría nombre a la ciudad. Había nacido Santa Cruz de Tenerife.

Nosotros llegamos, en caravana familiar, unos cuantos años más tarde. Y desde entonces, cada vez que regreso sigo descubriendo una ciudad que se acopla a los gustos de cada uno de sus visitantes. Puedes comenzar por adentrarte en las entrañas históricas de la ciudad y visitarla Plaza de Santo Domingo, la Iglesia de la Concepción, el Palacio de Carta, el Teatro Guimerá y la Plaza de España,con su Monumento a los Caídos, foco actual de la vida chicharrera. La parte moderna de la ciudad está personificada en elCentro Internacional de Ferias y Congresosy en elAuditorio,ambos diseñados por el arquitecto Santiago Calatrava. Otra opción es realizar una ruta cultural al aire libre, siguiendo el rastro de un grupo de impresionantes esculturas de artistas de la talla de Joan Miró y Henry Moore (donadas tras la 1ª Exposición Internacional de Escultura en la Calle en 1973) que hoy adornan toda la ciudad a lo largo de las avenidas Reyes Católicos, Asuncionistas, Rambla del General Franco y el Parque García Sanabria. Y si viajas con niños, debes permitirles que persigan los fantasmas de corsarios y piratas, visitando elMuseo Militar Castillo de Almeida,donde podrán admirarel Cañón Tigre, el mismo que destrozó el brazo del almirante Nelson en su ataque a la ciudad con la Armada Británica.

Verde que te quiero verde

También hay tiempo para pensar en verde. Porque Santa Cruz es una ciudad que respira a pulmón abierto. Por un lado, porque se abre al mar sin pudor ni reparos. Por otro, porque está llena de rincones verdes. Puedes hacer deporte entre dragos y palmeras en el Parque de la Granja, disfrutar de una ruta guiada por el Parque García Sanabria (no te pierdas el reloj de las flores y el paseo de las pérgolas) o visitar la Plaza de la Candelaria (una de las principales puertas por las que se entraba a la ciudad). Pero si de verdad quieres pensar en verde, lo que no te puedes perder es el Parque Rural de Anaga,un Espacio Natural Protegido que tiene una extensión de 14.418 hectáreas (el 8% de la superficie de la isla). Es una de las zonas más antiguas de Tenerife y de mayor biodiversidad: 1.910 especies diferentes de fauna, muchas de ellas endémicas como consecuencia del aislamiento. Las vistas son espectaculares: barrancos esculpidos en el paisaje, cumbres borrascosas y caseríos tradicionales alejados de la mano del hombre. El 76% del territorio del Parque Rural de Anaga forma parte del Municipio de Santa Cruz de Tenerife y en este enclave tienes tres paradas más que obligadas: lasReservas Naturales Integrales de Ijuana, El Pijaral (zona vital para especies como el lagarto) yLos Roques de Anaga(impresionante por su bosque de laurisilva, originario del periodo terciario y que hoy sólo se conserva en Canarias, Madeira y algunas de las islas Azores).

Mar adentro

El otro referente indiscutible de Santa Cruz es el mar. No en vano, más de la mitad de su perímetro municipal –58 kilómetros de los 111 totales– está bañado por mar; es la puerta de entrada y de salida de Santa Cruz de Tenerife. Cada día entran y salen buques de mercancías, transatlánticos con turistas curiosos, barcos con nuevas ideas y viejas tradiciones.

Puedes empezar tu recorrido costero por la Playa de las Teresitas, sobre todo si viajas con niños, puesto que es una de las pocas playas de la isla que está protegida de las corrientes y el oleaje por una escollera, una especie de arrecife artificial que te protege del mar abierto. Las Teresitas, con su kilómetro y medio de arena fina y dorada traída exclusivamente del Sahara en 1973, es una curiosa excepción en el norte de Tenerife, en donde el sello de identidad lo ponen las playas de arena negra, de origen volcánico. Si continúas tu camino bordeando la isla, por la carretera de la costa en dirección a Igueste, dos kilómetros más adelante te encontrarás de frente con la Playa de las Gaviotas, que, enclavada en el fondo de una montaña y abierta al mar y al nudismo, es la descarada antítesis de la anterior, por su manto de arenas negras. Del mismo estilo, puedes visitar también la playa de Almáciga(ideal para surfistas)y Benijos (una de las mas bonitas del archipiélago, que te permite ver los Roques de Anaga que se alzan desde el fondo del mar). En todas ellas es necesario mantener las precauciones, ya que el precio de sus impresionantes vistas es que están a pedir de boca del mar abierto y sus corrientes.

Y como colofón de un día –o unas vacaciones– pasadas por agua, puedes acabar la tarde tomándote algo en el puerto, viendo entrar y salir buques y cruceros de todas las lenguas y banderas, viendo desembarcar a los más de cuatro millones de pasajeros que cada año llegan a sus costas, como llegó algún día aquel hijo pródigo.

One thought on “Santa Cruz de Tenerife, ciudad de contrastes

  • 2 septiembre, 2014 at 10:46 am
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    Increible el contenido, me sirvio muchisimo.

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